5 Tips para superar el FRACASO

Superar el fracaso se trata de encontrarlo en ti para empezar de nuevo. Primero, debes superar la sensación de fracaso. El fracaso de un proyecto, relación u otra meta podría abrumarte al inicio, pero si reconoces tu decepción y aceptas tus errores, podrás seguir adelante. El optimismo realista te ayudará a formar un nuevo plan sin prepararte para el fracaso. Recuerda que tu meta a largo plazo es la resiliencia, es decir, la capacidad de adaptarte y desarrollarte.[1] Cada fracaso es una oportunidad de hacerte más fuerte y sabio.

 
01 Siente tus emociones. Cuando sientas que has fracasado, es posible que te recrimines, decepciones de ti mismo y pierdas las esperanzas. Contener tu dolor puede influenciar de manera negativa en tu salud, relaciones y éxito futuro. Presta atención a cada emoción que sientas. Tómate el tiempo de identificar cada emoción, ya sea ira, tristeza, miedo o vergüenza .[2] Esto te permitirá hacerte cargo de ella sin volverte contra ti ni contra los demás.
  • Tómate el tiempo de procesar tus sentimientos. Si intentas arreglar o dejar de lado tu decepción antes de saber cómo te sientes, podrías estar actuando con imprudencia.
  • Contener sentimientos dolorosos puede causarte problemas de salud, como un dolor crónico, problemas para dormir e incluso una enfermedad cardiaca.[3]
 
02 Acepta lo que haya sucedido. Después de que el primer impacto de decepción desaparezca, esfuérzate por aceptar lo que haya sucedido. Será más difícil seguir adelante si te culpas a ti o a otras personas, o si finges que lo que sucedió no importa o que realmente no sucedió. Anota y reflexiona acerca de todo lo que haya sucedido, las causas y las consecuencias. Menciona solo los hechos, sin culparte, juzgarte ni justificarte. Escríbelo en un diario en caso de que tengas uno o escríbete una carta. 
  • Si escribir no te parece una forma de expresión, encuentra a alguien con quien conversar. Un amigo de confianza, un familiar o un tutor puede ayudarte a pasar el estado de negación y seguir adelante.
  • Pide la perspectiva de cualquier persona involucrada que no haya puesto muchas emociones en la situación. Por ejemplo, un amigo podría haber visto las primeras señales de fisuras en una relación fracasada.
  • Si ves que no puedes pasar el estado de negación (por ejemplo, te niegas a conversar o a reconocer lo que sucedió, piensas en cómo podrías haber contribuido en el fracaso o ignoras las repercusiones de lo que sucedió), examina lo que te contiene. ¿Qué te atemoriza que suceda si reconoces que fracasaste? Tal vez te sientas un fracaso porque tu hijo tiene un problema de drogadicción y, en vez de lidiar con él, permaneces en un estado de negación y le das dinero para que “compre ropa” cuando sabes que en realidad gasta ese dinero en las drogas.
  • Identifica los miedos irracionales o excesivos. ¿Te preocupa que tu fracaso ponga en duda tu inteligencia y capacidad? ¿Crees que eres la única persona que ha experimentado este contratiempo y que te están juzgando? ¿Te preocupa decepcionar a todos o que pierdan interés en ti si no logras el éxito?
  • Reflexiona acerca de las consecuencias de la acción e inacción. ¿Qué puedes lograr con la acción? ¿Qué podría empeorar la inacción? Tal vez sientes que tu relación fracasó y para evitar pasar por el dolor de otra separación te niegas a salir con alguien o examinas lo que fue mal en la relación. La inacción podría protegerte del rechazo o del dolor emocional de una separación. También quiere decir que te estás perdiendo de la diversión y la compañía que podrías tener al salir con alguien y eso puede alejarte de una relación que podría ser excelente.
 
03 Deja de pensar en el fracaso. ¿Crees que no puedes dejar de pensar en lo que sucedió porque aparece una y otra vez en tu cabeza? Esto se denomina rumiación y en vez de brindarte una idea sobre lo que podrías haber hecho de una manera diferente o sobre lo que podrías mejorar, solo amplía tus pensamientos negativos.
  • Anota tus pensamientos obsesivos para dejarlos de lado. Sacarlos de tu cabeza y anotarlos en un papel puede aliviarte un poco de la rumiación y ayudarte a revelar cualquier temor subyacente.
  • En vez de querer oírlo todo con lujo de detalles, debes detenerte y decirte “Está bien, ¿qué lección obtengo de esta situación?”. A lo mejor aprendiste que debes salir 30 minutos antes para que no llegues tarde a tu próxima entrevista laboral.
  • Usa la meditación conciente para traerte al presente. La meditación consciente te ayuda a dejar de preocuparte por lo que sucedió en el pasado y concentrarte en el aquí y ahora, para que puedas empezar a preguntarte “¿Qué puedo hacer diferente hoy?”.

Cambiar tu estrategia. Haz una lluvia de ideas y escoge la que parezca más sólida. Usa el contraste mental para poner a prueba la solución en tu cabeza. Pregúntate si tienes los recursos para poner en práctica tu nuevo plan. ¿Qué problemas podrían ocurrir? ¿Cómo los resolverás? ¿Qué debes hacer antes de empezar?

  • No cometas los mismos errores. Tu nueva estrategia no debe incluir ninguno de los elementos que podrían haber causado que tu última estrategia fracase.
  • Crea un plan B. Incluso las estrategias bien realizadas pueden fallar debido a complicaciones imprevistas. Asegúrate de volver a saltar a la palestra con un plan B sólido.
 
05 Inténtalo de nuevo. Con tu nueva meta y tu nuevo plan más sólido, prepárate para alcanzar tu meta. Tómate el tiempo de reflexionar acerca de tu progreso a medida que tus pasos surtan efecto. Siéntete libre de cambiar tu estrategia. Vas a aprender a medida que avances y una parte natural de este proceso es adaptar y modificar tu estrategia. Ya sea que logres tu meta o que tengas que intentarlo de nuevo, habrás logrado un nivel más alto de resiliencia.
 

Autor: Trudi Griffin, LPC.

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